El tormento de las quejas
Mayo 29th, 2007Para los que se pregunten que ha pasado con mi coche les cuento: Jaime se ha comunicado conmigo, al parecer falta una pieza y por eso no me lo entregan, el bloqueo deberá esperar, si el individuo y su chofer no responden a más tardar el jueves el bloqueo se llevará a cabo el dÃa viernes o sábado para que todos los que trabajan puedan asistir, los mantendré informados.
Cambiando un poco de tema, hoy en la mañana me habló una persona para quejarse amargamentede todo lo malo que le habÃa sucedido, ok, si yo fuera su amiga, estarÃa para escucharla, para apoyarla, para entenderla, pero no lo soy, sólo soy una conocida que tuvo la mala suerte de cruzarse en su camino.
¿La gente que se queja no se da cuenta que a nadie le importan sus quejas? ¿No se da cuenta de lo horrible que es tener que escuchar las interminables letanÃas de sus desventuras?
Muchas veces nos andamos quejando amargamente, que si el tráfico, que si mi mamá me dijo, que si mi novio es un pendejo, que si esto, que si otro.
La verdad es que a nadie más que a nosotros y si a caso a nuestros más cercanos amigos y familiares nos importan esas cosas, a la mayorÃa de la población le vale madres lo que nos pase,  es más, les quita el tiempo estar escuchando los nefastos detalles de las peleas con tu mamá, les importa un bledo saber con puntos y comas cada cosa que te dijo tu novio cuando se peleaban, y en ralidad les da mucho asco que les cuentes todos los sÃntomas de las enfermedades que padeces (en este caso sólo los hipocondriacos te harán caso pero no porque les interese, sino porque querrán estar seguros de no estar enfermos de lo mismo que tú)
Ese tipo de pláticas además de ser horriblemente tediosas, son totalmente inútiles, porque la persona que tienes enfrente y tú ingenuamente piensas que te está escuchando y almacenando todos los detalles, en realidad sólo mueve la cabeza asintiendo, pero está pensando en que ojalá cerraras el pico y la libraras de semajante tormento.
A veces a mà se me olvida esto y caigo en la tentación de relatar con pelos y señales lo desafortunada que soy, pero gracias a Dios después de 5 minutos de quejas hasta yo me doy hueva y mejor cierro la boca.





