Un dÃa me harté le da ciudad y me largué yo solita a Acapulco por 15 dÃas. Ese tiempo lo aproveché al máximo, tomando el sol, nadando, pero sobre todo, tragando helados; todos los dÃas caminaba desde el departamento hasta una iglesia donde se ponÃa el heladero con sus buenÃsimos helados de coco.
Uno de esos dÃas, estaba yo abstraida en mis pensamientos, cuando se me acercó un viejito pelirrojo muy muy chistoso. Usaba una guayabera blanca, pantalones azul clarito y un sombrero de paja, su cabello rojo era como de alambre, lacio y todo crespo.
El hombrecillo se me acercó tÃmidamente y me preguntó
Viejito- Dusculpe señorita ¿es usted casada?
Yo - Pero porsupuesto que NO
Viejito- ahhh muy bien, es que la he estado observando, yo tengo un puesto aquà en la esquina y la veo pasar todos los sÃas.
Yo (un poco sacada de onda) - Ahhh muy bien
Viejito - Yo estoy buscando esposa, y querÃa preguntarle si no le interesaba
Yo (con cara de no mames el wey ) -No señor, ¡Cómo cree! yo tengo novio desde hace ya un ratote (vil mentira)
Viejito - Yo lo entiendo, pero déjeme decirle que esos novios que las niñas de la ciudad tienen, no las respetan, no tienen buenas intenciones, sólo las traen para el ratito, yo soy diferente, yo si tengo intenciones de casarme con usted
Yo (no se que cara tenÃa) - No señor, muchas gracias, pero yo si me voy a casar con él, ya hasta estamos viendo que onda (o sea ni novio tenÃa ¡Qué looser! )
Viejito - No señorita, allá en mi pueblo uno puede comprar a su novia, cuando nace la chamaca se le entrega a los papás una suma de dinero para mantenerla hasta que cumpla 15 años, o hasta que ya pueda dar familia, y cuando ya está lista, pues nos la llevamos a nuestra casa y nos casamos, a veces les damos más dinero, o una vaca, unos pollos, lo que tengamos, pero desde chiquita ya la chamaca es nuestra.
Yo - ???
Viejito - No crea que la estoy menospreciando al ofrecerle casamiento sin antes darle una seguridad como la que damos en mi pueblo, yo nunca me atreverÃa a hacer eso, usted conmigo va a tener todas las comodidades, tengo una casa grande con ventilador (Muyyy importante el ventilador, si no tenÃa ventilador me cae que no me caso) Tengo algunos animales (También requisito indispensable, aunque claro yo querÃa sólo un perro y el ya tenÃa una vaca ), usted no va a tener que trabajar en nada.
Yo- ???????? (no se como chingados no me rei)
Viejito - No me vea asà señorita, entiendo su preocupación, es usted una mujer con ambiciones, y yo lo entiendo, si voy a aspirar a casarme con una mujer como usted, tengo que entender que va a tener ambiciones (no´mbre yo con el ventilador me conformo ), se que no va a querer estar encerrada, pero eso ya lo habÃa planeado, cuando uno quiere una güerita y no una del pueblo, tiene que esforzarse más. Y si le preocupa el aspecto fÃsico, yo todavÃa rindo muy bien, puedo tener contentas a varias mujeres, eso no va a ser problema en este matrimonio, podremos tener hijos luego luego.
Yo la verdad estaba repreocupada por ese aspecto ¿cómo ibamos a ser una feliz pareja sin el pedo fÃsico en buen estado? Debo confesar que casi caigo con eso, yo lo que siempre he querido es tener hartos chilpajates con un viejito pelirojo potente y viril que a sus setentaitantos puede mantener, no a una, si no a varias jovenzuelas contentas y satisfechas
Viejito - No señorita, usted conmigo va a tener todo lo que necesite, y bueno como le decÃa, para que siempre se supere y no se aburra yo le puedo poner un puesto.
Yo - ¡¡¡¿Un puesto?!!!
Viejito - Si, un puesto, de lo que quiera, no piense que quiero limitar sus ambiciones, puede ser de fruta, de ropa, de pinturitas, de lo que usted decida, y en donde decida. Pero no es para que se mantenga, yo con mis otros puestos tengo de sobra para tenerla bien cómoda, el puesto es para que no se aburra y para que se vaya superando.
Yo- Muchas gracias, es usted muy amable pero…
Viejito (interrumpiendome abruptamente ) - Es más, venga conmigo, le voy a enseñar la casa donde vivirÃamos, para que vea que si tiene ventiladores.
Yo (contrario a lo que se imaginan después de la historia del escritor ) me negué a ir, y salà corriendo porque me hablaba mi mamá, cómo ya sabÃa de la potencia y virilidad del susodicho no me arriesgué a que quisiera darme una muestra gratis, o una especie de “prueba de manejo” pa´que terminara de decidirme por él. Asà que corrà rápida y veloz.
El viejito sigue por ahÃ, cada vez que paso lo veo, con su puesto y su triste mirada de soltero. Si alguna lectora tiene ansias de superación, y no encuentra la forma de salÃr del oscuro agujero en dónde se encuentra; pÃntese el pelo de güero (le gustan asÃ, no como las de su pueblo ) y lÃguese al viejito pelirrojo, le va a poner un puesto de lo que usted quiera, la va a tener contenta y sobre todo, le va a dar una casa con ventilador.
*** Todas las historias de mi blog son 100% reales, aunque algunas no lo parezcan