Inicio Registro

Mi fugaz carrera como PORNSTAR

Mayo 14th, 2007

Estaba yo en mi camita, acostaba bien tranquila, cuando sonó mi celular histéricamente, suena con la canción de la Tigresa del Oriente así que su sonido provoca susto algunas veces.

Era un tal wey que en ese momento no recordaba, pero me dijo que estaba en El Nikko para la conferencia de prensa de la “Expo sexo y entretenimiento” que se le hacía raro no verme ahí, yo no tenía idea pero no le iba a decir eso, sería un gravísimo error, así que me hice la que me había quedado dormida pero que oooobviamente me habían invitado, osea, como crees que no!!! y que despierto a mi novio de ese entonces, y me meto a bañar en chinga y me arreglo bien mona porque nunca sabes la cantidad de negocios que puedes hacer en ese tipo de lugares.

Abandoné a mi novio en una parada de camiones (no es que sea mala, pero con un hombre a lado haces menos negocios) y entré corriendo pero eso si, muy elegantemente al Nikko, el wey este ya me estaba esperando junto con otro wey que llevaba las relaciones públicas de la Plaza Galería de las Estrellas.

Y ya, entré a la sala, repleta de reporteros calientes y pornstars enseñadoras, yo estaba bien mona ahí paradita, cuado empecé a notar que algunos flashes me daban directito en la cara, cabe mencionar que no creo tener el tipo de pornstar, soy alta y güera y si soy flaca y hasta eso tengo buena pierna pero na´mas, osea no tengo ni boobs de porstar ni nalgas de pornstar, ni boca de pornstar, ni nada, pero pues aquí en México el que es güero ya tiene automáticamente un aura angélical que lo hace diferente ante los ojos del pópulo.

Y además había algunas pornstars que tampoco le hacían mucho honor a su profesión, había una más plana que yo, ¡Y eso ya es un decir! me dio penita la verdad estar ahí engañando a los reporteros, así que me fui a platicar con un señor alto, canoso y greñudo, que resultó ser un productor porno llamado Chad, hasta me dió su teléfono, lo apunté yo bien mona en mi libro de metafísica, quien quita y un día me encuentro en una situación económica difícil, siempre es bueno tener contactos.

Bueno, la conferencia ya se acababa, las pornstars iban de salida, y en eso se me acerca un reportero bien emocionado y me dice en un inglés washawasheado -can ai teik a pichure?

Y pues bueno, nunca he sido famosa, y no creo serlo en un futuro próximo, así que pensé que esa podía ser mi oportunidad de tener mis 5 minutos de fama, yo bien bien sexy posé para el reportero, y se acercó otro, y otro y otro y yo ya era experta, me senté en una silla, y seguí posando como había visto que lo hacían las modelos, me sentía bien pro, me entrevistaron y les aclaré a algunos que yo no era pornstar, pero que tenía sex shops y que pues estaba relacionado con el tema.

Para no hacerles el cuento largo, terminé palticando con un wey del Armario Abierto, un reportero y el organizador de la expo, ya al final el siempre amable reportero me acompañó a mi coche que estaba como a 10 cuadras de ahí, me pidió mi teléfono para hacerme una entrevista y se lo di.

En ese mismo instante, agarré mi teléfono y de la manera más sutil y linda que encontré le informé a mi señora madre que existía una remota, remotísima posibilidad de que yo apareciera en alguna revista como pornstar, mi mamá ya ni se inmutó, creo que todas mis locuras anteriores le atrofiaron la capacidad de sorprenderse y enojarse.

Meses después me habló el reportero este, para ver cuando podíamos vernos para mi entrevista, y me preguntó que si ya tenía mi outfit definido, yo la verdad soy fatal para eso de los outfits, y se me hizo fácil preguntarle al “experto” osease él.

Sus sugerencias fueron, una tanga sin bra para hacerlo más sexy, un negligé, y pétalos de rosa.

Yo me indigné mucho, le grité que yo era la dueña de la empresa, no una Pornstar, y menos una modelucha porno cualquiera, y que no podía estar haciendo ese tipo de papelitos en revistas de dudosa reputación, la verdad es que si lo haría pero si me pagan una lana ¿estamos? me metería en pedos familiares y sociales ¿todo por nada? eso de andarle posando sexymente a un cabrón que ni se de qué revista es y encima de a gratis es mucho más de lo que puedo soportar. Yo creo que mi griterío fue bastante impresionante porque nunca jamás me volvió a hablar el reportero caliente ese.

Total, ahí acabó mi fugaz carrera en la industria porno.