La resurrección de Jesús ¡Se quedó pendeja!
Julio 3rd, 2007Un dÃa me volvà fan de la muerte, y decidà que era cagadÃsimo fingir mi defunciñon a cada rato.
A mi familia no le parecÃan tan chistosas las ideas que invadÃan mi cabezota. Mi hermana que no es tan empÃrica como yo y no aprende de la experiencia, se sacaba tremendos pedotes cada vez que abrÃa la puerta del closet y a continuación se caÃa un bulto de mi mismo tamaño lleno de sangre con un cuchillo enterrado, le hice la misma broma 200 veces, me desmayaba, me apretaba la yugular para que no pasara sangre al cerebro (creo que estoy entendiendo la razón de mi locura) y me ponÃa morada horrible y ella se espantaba bien feo.
También decidà que era cagadÃsimo hacerme la muerta flotante en el mar, mi actuación era casi perfecta, como 3 salvavidas llegaron a rescatarme, mismos heroes anónimos que regresaban hechos una furia a sus puestos de vigilancia cuando yo me reÃa en su jetota por haber caido en mi trampa mortal.
Otras veces decidÃa montar un show sangriento, eso era ya más complicado y requerÃa de la ayuda de algún asistente que fuera buen actor y que me admirara chingos para que no fuera a soltar la sopa y obedeciera todas mis órdenes por malévolas que estas fueran.
Asà con asistente y todo pude fingir caidas desde alturas poco peligrosas pero que a los ojos de mi público parecÃan alturas fatales. Todo mi show terminó cuando mi asistente en turno no encontró la pinche sangre artificial para irmela a embarrar a la carota cuando yo hiciera mi aterrizaje en el suelo. El chingado mocoso al ver que mi fingida estirada de pata estaba ya a punto de culminar, y temiendo mi feroz regaño decidió buscar una solución a la falta del lÃquido vital falso que deberÃa cubrir toda mi cara para que pareciera yo realmente una deforme muerta mutilada.
Corrió alarmado con la plena seguridad de que si no encontraba algo rojo y lÃquido su permamencia en el planeta corrÃa grave peligro. Pero sus fatales pensamientos se calmaron cuando en su afortunado camino se cruzó una linda y roja botella de salsa Tabasco. El mocoso casi casi gritó de la emoción y procedió a ocupar su puesto estratégicamente planeado para que en el momento de mi caida el pudiera llegar corriendo hecho un mar de lágrimas a embarrarme “la sangre” antes de que los demás escuincles llegaran a la escena de la muerte.
Y dicho y hecho, yo caÃ, fingà estar inconciente, el asistente llegó y me embarró la carota con salsa Tabasco y salió de la escena del crimen orgullosÃsimo por haber cumplido mis órdenes al pie de la letra.
El pedo es que la salsa tabasco no es buena si entra en contacto con las mucosas y mucho menos si te la embarran y restriegan en el ojo. Nunca me he muerto, pero les juro que esa sensación es realmente lo más cercano a la muerte que nadie puede experimentar, arde como su puta madre y además por mis venas corrÃan unas ganas inmensa de ir a asesinar al chingado asistente pendejo que obviamente pensaba que habÃa hecho el mejor trabajo de su vida asà que la ardida fue tanto fÃsica como mental y eso es grave
Mi fingido show terminó en 10 segundos, los escuincles se impresionaron bastante al ver que una muerta resucitaba en chinga y con tales Ãmpetus y energÃas, la resurrección de Jesús se quedó pendeja a lado de la mia y ellos por siempre recordaron que vieron a una muerta revivir mentando madres.
