La cacerÃa del clÃtoris escondido
Junio 20th, 2007Ya estamos una vez más de regreso con los posts cagados, creo que eso de la seriedad no mas no se me da muy bien.
Pues bueno, esta es la increÃble y triste historia de la cacerÃa del clÃtoris perdido. A muchos hombres les sonará familiar, muchos han pasado ya por estos traumas, pero esta ves les contaré cuando Santiago que es un amigo muy querido y muy cagado, decidió dar inicio a su vida sexual con Ximena, su novia de esos años.
Pues resulta que el individuo que hasta hoy se hace llamar mi amigo, tenÃa serias dudas acerca de la costitución fÃsica de las mujeres, como todo chamaco puberto habÃa escuchado alguna vez que habÃa un sitio llamado clÃtoris y que se encontraba perdido en el cuerpo de las niñas, pero no tenÃa ni la menor idea de como encontrarlo.
Como yo desde chamaca inspiro harta confianza para tratar temas delicados y vergonzosos, el sujeto Santiago en una de nuestras múltiples pláticas filosóficas me lanzó semejante pregunta. -Oye mensa, ¿Tú sabes dónde está el clÃtoris?- Yo en esos tiempos no tenÃa ni la más mÃnima y remota idea de la ubicación del mentado botoncito cosquilloso.
Alguna vez en mi escuela secundaria una mujer llamada Olga Valle con pinta de loca y vocabulario de chica de la vida alegre nos explicó muy gráficamente usando su cuerpo como maniquà (con todo y ropa no se me espanten, era escuela de monjas) en dónde estaban los órganos reproductores femeninos, la santa mujer utilizaba frases alegres y rompedoras de hielo como “bueno niñas pasemos de un hoyo a otro hoyo” y todas con nuestras mentecitas tiernas y entumecidas sólo atinabamos a reir quedamente. Volviendo al tema que nos atañe, en sus explicaciones se le “fue la onda” y nunca nos dijo dónde estaba el mentado clÃtoris. Ahora con más claridad de mente puedo saber que lo hizo por órdenes expresas de la monjas, que querÃan meternos en la cabezota la idea de que el sexo era pura y exclusivamente reproductivo, y no con fines recreativos como aprenderÃamos más adelante. (la mujer fue despedida es mismo año porque a las monjas no les gustó la frase del hoyo, ni la explicación gráfica de los órganos).
Bueno, pues con esas bases educativas tan deficientes no podÃa orientar adecuadamente a mi amigo, que morÃa de ganas por encontrarle el punto cosquilloso a su novia no más pa´ver que cara ponÃa la mujer. Asà que me dispuse a explorar en mis libros de anatomÃa (de chamaca era niña cientÃfica) y encontré un esquema más o menos entendible que podÃa guiarnos a la meta sin mayores percances.
Con el mapa del tesoro en mano, arribé a casa de Santiago y le mostré mi descubrimiento, él fue sumamente feliz y se puso asà como en posición de faje con una pareja imaginaria ( yo en mi vida habÃa dado un beso en esos tiempos, tuvo que ser pareja imaginaria a huevo)  para ver por dónde tenÃa que buscar mientras yo viendo el libro le daba indicaciones de cómo poner la mano para mayor precición.
El fin de semana siguiente mi amigocho puso en práctica lo aprendido gracias a mi ayuda y a la del libro de anatomÃa, y en cuanto terminó de aplicar las técnicas me habló a escondidas de su novia (a la que en esos dÃas no le caÃa yo muy bien) y me dijo muy muy feliz ¡LO ENCONTRÉ!, yo grité emocionada y ahà dimos por concluÃda la cacerÃa del clÃtoris escondido.
En los fajes posteriores perfeccionó su técnica y hoy en dÃa es un experto ubicador de clÃtoris perdidos, me siento taaaaan orgullosa de el…

