Mi primer date y el podólogo
Junio 26th, 2007Hace como 2 semanas me habló un distinguido personaje que querÃa ser mi date y solicitaba mi aprobación para que sus propósitos se cumplieran.
Tomando en cuenta que me habÃa dejado plantada 2 veces porque sus juntas con el embajador de Indonesia le impedÃan salir a tiempo y pasar por mi, era un poco difÃcil que yo aceptara gustosa sus galanteos. Pero como todos sabemos yo soy retefácil para esos asuntos de los dates asà que le dije que pasara por mi.
Se tardó un chingo en llegar (para esos momentos yo ya albergaba un profundo odio en contra del embajador de Indonesia creyéndolo culpable del retraso del wey), pero al final llegó a mi jaula y nos fuimos.
En el camino me puso a todo volumen su canción favorita (una de Rigo Tovar horrenda) y yo la bailé porque Rigo es amor y pues yo soy bien linda y amena y bailadora. El hombre tenÃa un gusto musical aún peor que el mio (y eso ya es un decir) y no sólo eso, sino que además se atrevÃa a bailar con ritmo de rumbera las rolas pegajosas y cumbiancheras de su Ãdolo muerto.
Yo empezaba a sospechar que iba camino a un desatre y mis oscuras sospechas se confirmaron cuando mi bailador date me dijo que si me importaba mucho acompañarlo al podólogo. A continuación comenzó a relatarme un sin fin de tragedias y contratiempos que habÃa sufrido su uña del dedo gordo y me narró con harto dolor y desconsuelo todo lo que le molestaba y las lágrimas que ya le habÃa sacado la pinche uña desgraciada.
Yo como soy rebuena onda decidà acompañarlo al mentado podólogo que por obvias razones pensó que era su novia y no su primer date, le arreglaron su pobre uña, yo conocà la parte menos sexy del hombre y a continuación pasó lo que les conté en un post pasado, o sea me agarré a su mejor amigo.
¿Pero estamos de acuerdo que fue su culpa? Nadie lleva al podólogo a una niña que acaba de conocer y que por fin aceptó salir con el, naaaaaaaadie.
