Yo siempe he dicho, odio a los jefes, odio los horarios, odio tener que arreglarme como señora fufurufa todos los dÃas, odio tener que rendirle cuentas a alguien pero sobre todo, odio que las pinches empresas te paguen $8,000 pesos si bien te va con jornadas asquerosamente largas y casi sin vacaciones.
Por eso me hice la firme promesa de NO trabajar jamás en una oficina, para mi abuelo que sueña con verme uniformada de traje sastre y como toda una gran ejecutiva seguramente esto es algo fatal, pero para mi, que las 3 veces que he sido la oficinista perfecta he terminado con cara de loca y con mis instintos asesinos a punto de llevar a cabo un acto del que me arrepentirÃa toda la vida. Las oficinas están vetadas.
Empecé a vender pulseras con energÃa, y me iba bien, doy terapia con energÃa, y me estoy dando a conocer, y bueno trabajo en un antro en el que me pagan decente pero nunca cantidades que algún dÃa me pudiran hacer rica.
Y justo cuando estaba empezando a reconsiderar mi postura anti-oficinas, me llegó una oportunidad que parecÃa broma, uno siempre piensa que las cosas buenas y con las que se hace dinero se las van a ir a ofrecer a todos menos a nosotros, y es que cuando me invitaron a participar en este proyecto la verdad pensé que se habÃan equivocado de persona, pero ellos creÃan que yo tenÃa el perfil y aquà me tienen.
Involucrada en un proyecto increible, lleno de gente joven, con un ambiente de tabajo que te hace querer trabajar 24 horas al dÃa, y es que eso es fundamental, en mis otros trabajos solo habÃa señoras gordas que miraban con ojos asesinos a la pobre Rorró cuando soltaba sus carcajadas o se pasaba por el arco del triunfo las órdenes del jefe.
Aquà no hay jefes, cada quien sabe lo que tiene que hacer, porsupuesto no estoy sola, tengo a un gran equipo que me apoya y resuelve todas mis dudas, estoy aprendiendo infinidad de cosas útiles y creciendo como persona, la disciplina, que me sonaba a “sevicio militar” se está volviendo algo necesario para mi y hasta gusto me da hacer las cosas, porque se que estoy trabajando por y para mi.
Muchas personas cuando se enteran de lo que estoy haciendo me ven con ojos de “sale bye la loca” y piensan que esto no es un trabajo, y que no me va allevar a ninguna parte ni me va a dejar lana y la neta si lo ves desde afuera no parece que implique algún esfuerzo o que te lleve a alcanzar tus sueños.
Pero para nada es asÃ, aquà si quieres subir y ganar tienes que chingarle, y chingarle bien y bonito, pero todo tiene su recompensa cuando ves lo que has avanzado, pero sobre todo el cheque que te depositan mes con mes y que a diferencia de mis anteriores “trabajos” cada 30 dÃas crece un poco.
Ya les iré contando más sobre mi nueva aventura, y como ya trabajo solita sin jefes y manejo mi propio tiempo, mis vacaciones y mi dinero podré escribirles más seguido y no los tendré tan abandonados.