El dÃa que querÃa cortarme un dedo porque pensaba que era un nuevo eslabón de la cadena evolutiva
Un dÃa me harté, si, asà como lo leen, un dÃa me harté y decidà que ya no podÃa seguir conmigo, que su presencia me molestaba tanto que no podÃa seguir viviendo agusto mientras el estuviera a mi lado.
Si   llegaba a tocar alguna parte de mi cuerpo instantáneamente se me ponÃan los pelos de punta y comenzaba a histerizarme, a tal grado que llegué a una conclusión sencillÃsima y lógica, debÃa cercenar mi dedo chiquito de la mano derecha.
Por alguna razón su existencia dejó de tener sentido para mÃ, asà que usando mi infinita inteligencia llegué a preguntarle a mi santa madre que si me podÃa cortar el dedo porque me cagaba tenerlo en mi mano.
Mi mamá, en cuanto pudo recuperar el habla, me echó una mirada matadora y usando el tono más amable que pudo salir de su sorprendida boca me informó que mi petición de amputación habÃa sido denegada.
Ya se lo que están pensando, si uno tiene verdaderas intenciones de sacar al dedo chiquito de su vida, sencillamente agarra el cuchillo y se lo coha con un golpe seco y preciso, pero en esas épocas aún era yo una escuincla que dependÃan de su madre y tenÃa que obedecerla, desgraciadamente si te cortas el dedo no puedes arrepentirte y componer tu desmadrito, no serÃa tan sencillo como sacar los muebles de la alberca o consolar a una hermana asustada, asà que inteligentemente concluà que lo mejor para mi situación serÃa vendar el dedo muy apretado para cortar la circulación y dejar de sentirlo.
Me compré una venda, y procedà a vendar mi dedo dejándome un molote del tamaño de mi mano, cuidando perfectamente que los demás dedos continuaran con movilidad para que pudieran seguir haciendo sus funciones normales.
Hasta ahà todo iba bien, yo habÃa permanecido en mi casa todo el tiempo, y nadie, salvo mi madre, se habÃa enterado de que yo ya no necesitaba un dedo y deseaba enardecidamente removerlo de mi cuarpo.
El problema fue cuando pasó el fin de semana y llegó el temido lunes, cuando llegué a la escuela, y todas las compañeritas alegres y platicadoras me preguntaron con congoja que ¿Qué me habÃa pasado? Yo respondà con alegre cantaleta que me querÃa cortar el dedo chiquito porque ya no lo necesitaba pero como mi mamá no me dejaba me lo habÃa vendado.
Las niñas me voltearon a ver como si yo fuera un alien, mis amigas se rieron porque supongo que ya me conocÃan y debÃan estar acostumbradas a mis extravanagzas, las demás personas que escucharon mi alegato no emitieron opinión alguna, creo que creyeron estar discutiendo con una persona que padeciÃa de sus facultades mentales y prefirieron evitarse la molestia.
Yo por mi parte me dediqué a investigar y descubrà que en muchos millones e años seremos calvos y perderemos un dedo, entonces asocié mi odio repentino hacia mi dedo chiquito derecho con un sÃntoma de mi estado evolutivo superior.
Y asà creyéndome un nuevo eslabón de la cadena evolutiva, continé mi vida, viendo a las demás personas como inferiores y ellos viéndome a mà como loca.

Enero 31st, 2008 at 1:28 am
Yo antes odiaba mis boobies. SÃ, cosa rara en una mujer y más en una bailarina, que normalmente las odian por ser demasiado pequeñas.
No, no estoy nada voluptuosa, no, no y no. Mis boobs están perfectamente proporcionales al tamaño de mi cuerpo y casi tengo las medidas perfectas: 89-60-90. El problema es que cuando practicaba el baile con mayor frecuencia y seriedad, ¡oh, dios! ¡Cómo me estorbaban!
Aunque es un tamaño bastante aceptable para una flaca como yo, para una bailarina es demasiado peso en el pecho y me sentÃa mal de verme junto a las demás durante la clase. Ah, pero a la hora de salir y usar ropa linda, la que lucÃa mejor era yo. Con los años aprendà a tolerarlas y dejé de lado la idea de quitarme un poco de busto después de tener hijos y amamantarlos.
Ahora, que sólo bailo como para hacer ejercicio, pienso lo contrario: “ojalá que cuando tenga hijos me crezcan…”.
Pinches ideas que se le meten a uno en la cabeza, ¿no?
Chale, ya parece post mÃo este comment.
Enero 31st, 2008 at 3:33 pm
ja ja ja por lo menos no terminaste cortandolo (tal vez eso te haya traido nuevas historias) se te a extrañado
Enero 31st, 2008 at 7:19 pm
ES LA PRIMERA VEZ QUE ESCRIBO Y SABES LLEGUE AKI POR ACCIDENTE, PERO ME ENCANTO TU BLOG… ME CAES A TODA MADRE Y ESPERO SEGUIR LEYENDO DE TI POR QUE ERES FRESCA Y REVITALIZADORA CON TUS HISTORIAS Y VIVENCIAS…
MUCHAS GRACIAS POR RECORDARME QUIEN SOY
EL PYRRIN
Enero 31st, 2008 at 7:20 pm
Hola Rorro!!! Feliz 2008!..
Te faltó que nos vamos a quedar sin pestañas y se van los dedos chiquitos pero los 4!…
Pobre de tu ma, canas verdes debe de tener..jajjaa
Febrero 1st, 2008 at 11:50 am
bueno pues si eres superior jajajaaja contenta de leerlo? jajaja obvio eso si es que tienes tu venda jajaja.
besos
Febrero 2nd, 2008 at 10:58 pm
jajajaja… bueno pues si a ti no te servia ese dedo para nada no tenia porque haber estado ahi jajaj… que divertido tu post.
saluditos!
www.jane-cita.blogspot.com
Febrero 5th, 2008 at 8:51 am
Rorró, estás muy gruesa.
Febrero 5th, 2008 at 11:10 pm
jajajajaja como olvidar aquel dia que llegaste con semejante masacote de maskin en los dedos jajaja….poco depues la señora ardilla expulsaria de tu cabellera aquel cepillo redondo enmayonesado aceitado y enredado….jajajajajajajjaja
Febrero 7th, 2008 at 6:04 pm
y yo que pensé que ya no podrÃa sorprenderme ningun post tuyo…
saludos
Febrero 8th, 2008 at 11:11 am
El dedo chiquito acuérdate que es el dedo fino. Es el que levantamos muy cuquis al tomar la tacita a la hora del té jajaja. Qué harÃamos sin él en nuestras fancy parties??
Febrero 25th, 2008 at 4:27 am
cámara… no se cómo llegué a este blog. Pero al tercer párrafo
me di cuenta de que entre todas las locuras e intensidades
escribes muy chido. Felicidades y seguiremos leyendo.
Marzo 7th, 2008 at 4:07 am
Está claro que no fuiste una niña del montón, tu madre se quedaria perpleja, jajaja
Marzo 8th, 2008 at 3:36 am
hola oye disculpa ke comenta otra cosa fuera del tema pero…
PON FOTOS DE HUEVS PORFIIIIIIIIIIISSSSSSSSSSSSSSSSSS