Mi primer amor, el día que me volví acosadora
Agosto 31st, 2007Yo tenía 16 años cuando conocí a Santiago (ahora si voy a poner nombre real porque no creo que sepa que existe mi blog), de hecho estaba saliendo con un amigo suyo cuando lo vi en la mesa del Alebrije y decidí que ese era el niño más guapo que había visto en tooooooooda mi vida. El iba con una vieja de esas que a mi edad clasificaba como zorras, toda despechugada y medio vulgarzona, pero eso no impidió que me le quedara viendo con mi cara de pendeja ignorando al niño que me había invitado a salir.
A partir de ese día decidí volverme su acosadora número 1, y no me pregunten cómo le hice, pero averigüe su nombre completo, teléfono, cumpleaños, dirección, el nombre de todos sus familiares en fin, todos los datos necesarios para seguirle la pista al fulano ese.
Tenía yo mi licencia fake para poder entrar al Potrillo en Loreto donde el sujeto pasaba sus viernes en la tarde, y como ninuna amiga tenía id me iba yo sola a ver al objeto de mi deseo desde lejos (así o más loser) Por supuesto que el wey ni me fumaba, yo me hice amiga de todos sus amigos que me veían como una mocosa cagada que rondaba por sus mesas en todos los lugares donde estuvieran.
Por fin un día (no me pregunten de dónde chingados saqué el valor) me animé a hablarle, fingiedo la voz para parecer mujer de mundo, le dije yo bien cool que me gustaba, como había leido en la revista TU que a los niños les gustaban la smujeres misteriosas le dije que no podía conocerme hasta regresando de vacaciones de semana santa, yo iba a mandarle un mensaje con alguien para que supiera donde sería el lugar de nuestro encuentro (también esto era pa´crear misterio), además le di un resumen de todas las veces que nos havíamos visto para que viera que yo era parte de su vida (esto lo hice porque en la revista TU decía quetenían que verte como alguien cercano a ellos y que comparte sus intereses).
Malditas revistas TU, malditas películas “románticas” para niñas, neta deberían de estar prohíbidas, le meten a las pobres mentes débiles de las mocosas pendejas e inseguras como yo, ideas que no deberían jamás pasar por la mente de nadie.
Pues pasaron las 2 semanas y le hice saber que lo vería en el Potrillo el viernes a las 6:00 de la tarde, y ahí va su pendeja, todavía me acuerdo lo que traía puesto y eso que han pasado 7 años.
A la hora indicada el sujeto estaba en el lugar departiendo con sus amigos, y yo (fingiendo seguridad, misterio y empatía) llegué de la nada, lo separé del grupo y le dije que yo era la del teléfono. Me encantaría contarles lo que pasó, pero no me acuerdo de absolutamente nada, tengo el momento bloqueado porque seguramente fue un oso monumental, de esos que te hunden para siempre en el abismo del rechazo social y la burla permanente.
Sólo se que yo andaba cual conejo saltador feliz de la vida correteando por todo Loreto, para una acosadora profesional todos los gestos del individuo deseado aunque sean de rechazo, representan en nuestra retorcida mente una clara señal oculta de que les gustamos y nos aman con locura, así que seguramente yo en mi loca cabeza interpreté todo lo que Santiago me dijo como una declaración de amor.
Yo creo que después el individuo recapacitó, no porque me quisiera, sino porque cuantas veces un wey tiene a una acosadora que lo “ama” ahí puesta en charola de plata pa´lo que el wey guste y mande, en la noche lo vi en el Alebrije, y el wey se portó súuuuuuuuuuper lindo conmigo (hoy se que me quería agarrar) pero en ese momento mi sueño de amor se hacía realidad ante mis ojos y hasta podía ver nubes de hielo seco rodearme, cuando por fin me pidió un beso yo me puse mega tensa (nunca había dado un beso y la revista TU decía que uno debería hacerlo con alguien que quisiera mucho y no se que tantas madres) tons le dije yo muy mona que no. Que yo quería que lo nuestro fuera algo especial, que quería darle mi primer beso cuando fueramos novios y no se que tanta mamada cursi mas le dije.
Como era de esperarse el wey me vio con cara de WHAT? y se dio le vuelta dejándome sola y abandonada con mi choro cursi y el corazón encogido.
Seguí queriendo con el como 2 años, en los cuales hice muchas cosas aún más atroces que estas, un buen día lo olvidé, no se bien como y hoy por hoy es una anécdota que muy de vez en cuando cuento porque eso de tener un pasado acosador no es algo de lo que estoy muy orgullosa.
